Los
Kálnay, la Munich y el Balneario
Los constructores
Los hermanos Jorge y Andrés
Kálnay llegaron al Río de la Plata en 1921 a
bordo de un buque sin bandera ni rumbo prefijado. Dejaban
Hungría, su país natal, a causa de la ocupación
rumana luego de la guerra.
Ese año, en la pujante Buenos Aires, el presidente
Yrigoyen inauguraba el primer tramo de la Avenida Costanera
Sur, límite urbano entre la Ciudad y el río,
cuyo proyecto comprendía un murallón con escaleras
al río y una pérgola semicircular. Esta área,
en la que siete años más tarde se emplazaría
la cervecería Munich, fue el paseo predilecto de los
porteños durante cuatro décadas.
En la Argentina, al igual que otros miles de refugiados e
inmigrantes, los Kálnay encontraron libertad y oportunidades
para desarrollar su talento de arquitectos. Luego de trabajar
como proyectistas y perspectivistas en varios estudios, ambos
fueron incorporados al registro oficial, lo que les permitió
instalarse por su cuenta. Juntos diseñaron edificios
de relevancia, como el diario Crítica y el Cine Florida.
En 1927 Andrés Kálnay construyó la cervecería
Munich, obra significativa en su trayectoria.
Autor de numerosas publicaciones, docente y conferencista,
se dedicó especialmente a la problemática de
la vivienda. El hecho creativo de la construcción fue
para Kálnay la expresión de un pensamiento comprometido
con las necesidades reales del hombre y la eficiencia en el
uso del tiempo. Su producción, vasta y heterogénea,
pervive aún hoy en casi todos los barrios porteños.
<< La
Munich frente al río
La cervecería Munich, obra de Andrés Kálnay,
fue desde su inauguración en 1927, un lugar destacado
en Buenos Aires. El edificio jerarquizaba el paseo de Costanera
Sur, preferido de los porteños por más de tres
décadas y embellecido paulatinamente con significativas
obras de arte como la Fuente de las Nereidas o la estatua
de Luis Viale.
Mientras prosperaban en las cercanías los primarios
teatrillos para artistas de variedades, cómicos, cantantes
e ilusionistas, en el refinado ámbito de la cervecería
se reunían pensadores, personajes de la política,
de las letras, del arte o del deporte y cuanto visitante ilustre
pasaba por Buenos Aires.
Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni, Belisario
Roldán, Juan Manuel Fangio, fueron algunos de los parroquianos
habituales. También alguna noche, sostienen los cronistas,
Carlos Gardel -conspicuo paseante de la zona- alegró
con su canto los salones de la Munich.
<< El
Balneario Municipal Sur
Según los cronistas de entonces, el 11 de diciembre
de 1918 fue un día sofocante. Hacia la ribera del Plata
se dirigían filas de coches de plaza y automóviles
descapotados, los que al llegar circulaban por la playa. Señoras
de largos vestidos y caballeros de formal atuendo, con sus
cabezas cubiertas por ranchos, bombines y hasta galeras, se
descalzaban y caminaban, zapatos en mano, por la vera del
río.
Aproximadamente a las tres de la tarde, los presentes se agolpaban
en la rambla. Ya congregados, el bautismo fue anticipado:
el cielo se cubrió totalmente y cayó un súbito
chaparrón. Sin embargo, la concurrencia permaneció
en su sitio, tal era el entusiasmo. A las 18 llegaron los
coches oficiales llevando al intendente municipal Joaquín
Llambías y al secretario de Obras Públicas,
Ing, José Quartino. Luego de que la Banda Municipal
ejecutara el Himno Nacional, monseñor Alberti bendijo
las aguas. En medio de grandes aplausos, los funcionarios
iniciaron el retorno mientras atronaba el aire una salva de
veintiún cañonazos y, según los cronistas
de la época, “... una multitud calculada en más
de cien mil personas invadió rápidamente las
explanadas, al ser habilitado el Balneario Municipal”.
Luego de la fiesta inaugural, la Costanera Sur fue convirtiéndose
en obligado paseo del verano porteño. Sobre la terraza
del largo espigón con escalinatas al río, obra
de ingeniería original y osada para la época,
se compusieron amplios jardines cultivando la tierra en forma
de pelouses y motivos florales al estilo de los jardines de
Versailles, se plantaron corpulentas tipas y acacias y se
instalaron farolas y maceteros de bronce importados de Francia.
Según el reglamento dictado por el intendente Carlos
Noel en 1923 se disponía el uso obligatorio de “...
traje completo de baño, de malla (mamelucos) o pantalón
y saco, debiendo hallarse todas las prendas en buen estado
(....) se prohibe el uso, para los baños, de calzoncillos
comunes o de punto (...) los bañistas deberán
proveerse de toalla y deberán permanecer (...) sólo
media hora en el agua”.
Los baños debían realizarse respetando la delimitación
establecida por sexo, existiendo una zona para mujeres y otra
para hombres. El Balneario contaba con duchas y 380 casillas
individuales para que el público pudiera guardar sus
pertenencias, así como con canchas de tenis, fútbol
y un gimnasio para los niños. El público llegaba
hasta allí con el tranvía Lacroze o en las llamadas
bañaderas descapotadas que venían desde la provincia.
En los terrenos adyacentes se erigieron amplios restaurantes
y confiterías por donde desfilaron cientos de artistas
de variedades. En toda la zona se realizaban bailes y se celebraban
entusiastas carnavales junto al río desmesurado, de
cuyo color no han podido ponerse de acuerdo nuestros más
grandes poetas.
El río era color de león para Leopoldo Lugones;
leonado según Arturo Cancela; chocolate en la visión
de Arturo Capdevilla; verde y azul acero al decir de Eduardo
Mallea; oleoso y negro en los textos de Leonidas Barletta;
de color mineral a los ojos de Baldomero Fernández
Moreno, y de la rojiza llanura en la descripción de
Roberto Arlt.
Los millones de porteños que se acercaban al río
para bañarse en él, contemplar sus ondas o disfrutar
de su puro aliento agregaron, a lo largo de los años,
infinitos matices para describir a su río, ése
del que podían disfrutar plenamente en los veranos
inolvidables de la Costanera Sur.
<< Actividades
Exposiciones
temporarias
Juego de Imágenes. Obras abiertas para aprender a ver
Durante la inauguración docentes del IUNA interpretarán música de cámara en vivo. En esta muestra destinada a todo público, los artistas participantes Rubén Gelati, María Laura Ibargoyen, Graciela Misasi y Claudia Aranovich buscarán, mediante el asombro, descubrir un mundo rico y complejo que se esconde en lo aparentemente simple, creando un objeto nuevo que, desde un juego de imágenes, plasma un universo plástico. Además, habrá visitas guiadas y un taller de arte.
Inauguración: 28 de junio a las 15:00
Cúpulas
de Buenos Aires. Fotografía.
El objetivo de la propuesta es el de descubrir en la arquitectura porteña en sus variados estilos y épocas, los edificios que le dan al paisaje un tinte personal al entorno.
Buenos Aires es la ciudad más nutrida de América del Sur en construcciones con cúpulas. Quienes construyeron la ciudad, y en especial sus cúpulas, lograron plasmar un tinte romántico al paisaje, además de dotarla magistralmente de una magnifica obra arquitectónica. Estos trabajos fueron captados por un investigador fotográfico que acumula una cantidad aproximada de 350 imágenes.
El objetivo de la propuesta es dar desde este trabajo fotográfico, con más de 350 imágenes de cúpulas, se pretende mantener latente el espíritu de este patrimonio que nos pertenece a todos y nos obliga a su cuidado, a su atención y sobre todo, el respeto para quienes con su capacidad y talento, diseñaron y construyeron estas obras del arte arquitectónico, para nuestra Ciudad de Buenos Aires.
Hasta el 2 de agosto.
Juego de Imágenes
Obras abiertas para aprender a ver
Artistas: Rubén Gelati, Laura Ibargoyen, Graciela Misasi y Claudia Aranovich.
De lunes a domingo de 10 a 18 hs.
Hasta el 28 de septiembre.
VISITAS GUIADAS
Visitas guiadas espontáneas para público en general
De lunes a viernes de 10 a 18 hs.
Visitas guiadas programadas y taller de arte para grupos escolares de 6º y 7º grado y escuelas medias con reserva previa
Martes y viernes de 9.30 a 11 y de 14 a 15.30 hs.
Visitas para turistas
En castellano, inglés, portugués e italiano.
De lunes a viernes de 10 a 18 hs.
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Fuera de Sede:
TORRE MONUMENTAL (EX - DE LOS INGLESES)
Av. del Libertador 49. Retiro.
“Visita desde la Torre”
Programa especial de visitas guiadas en castellano y en inglés, partiendo desde la Torre Monumental que incluye los edificios más emblemáticos y otros atractivos turísticos-culturales en los alrededores de la Plaza San Martín y de la Plaza Fuerza Aérea Argentina.
Lunes, miércoles y viernes a las 11 y a las 15 hs. durante los meses de julio y agosto.
Punto de encuentro: Torre Monumental.
Sin reserva previa. Se suspende por lluvia.
Informes: 4313-2512 (de lunes a viernes de 10.00 a 17.00)
MUSEO ANCONETANI DEL ACORDEÓN
La Dirección General de Museos asistió con sus equipos técnicos al desarrollo del guión y el diseño museológico de la muestra de la colección de acordeones de la familia Anconetani.
Martes y jueves de 16 a 18.30 hs.
Guevara 492.
Para concertar visitas: 4553-9440
Patrimonio del museo
Historia del fundador y su familia. Evolución de los acordeones a través del tiempo. El acordeón visto por dentro: mecanismo y materiales para su construcción. Replica del taller. Galería de fotos de clientes de la firma.
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CRUCE DE ARTES
Túnel de Av. del Libertador al 3200.
Esq. Av. Sarmiento (frente al Zoo de Buenos Aires)
Lunes a domingo de 8 a 19 hs.
Entrada libre y gratuita.
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