Luis
Perlotti
Luis Perlotti nació el 23 de junio de 1890, de padre zapatero
y madre modista. Al morir ésta en 1899 y para contribuir a
la economía familiar, trabajó como peón en varias
fábricas, entre ellas la cristalería Rigolleau. Luego
pasó a una ebanistería, donde aprendió el oficio,
al tiempo que asistía a los cursos nocturnos de dibujo en Unione
e Benevolenza y a los talleres de la Asociación Estímulo
de Bellas Artes, donde preparó su ingreso a la Academia Nacional.
Allí tuvo como maestros a Pío Collivadino, Pablo Ripamonti
y, en escultura, a Lucio Correa Morales. Realizó pequeñas
obras y bustos por encargo, entre ellos "El tambor de Tacuarí"
y un par de efigies de Sarmiento encargadas por el Colegio Militar
y la Escuela Naval.
Hacia 1914 sus obras se exponían en el Salón Nacional.
Se vinculó con un grupo de artistas, entre ellos Benito Quinquela
Martín, e ingresó en el Ministerio de Agricultura,
donde cumplió funciones de dibujante y tallista preparando
el muestrario para la exposición que se realizaría
al año siguiente en California. En estas circunstancias conoció
a Eduardo Holmberg y Juan B. Ambrosetti, quienes lo alentaron a
estudiar las tradiciones y la historia nativa americana, inclinación
que también le fue fomentada por el escritor Ricardo Rojas.
El fervor por la ilustración de temas autóctonos
se reafirmó en su amistad con el perito Moreno, quien se
convirtió en una de sus fuentes informativas acerca de la
vida, costumbres, tradiciones y cultura de los indígenas.
Buscó tipos para servirse de modelo y viajó al interior
argentino para afirmar su vocación por la temática.
Comenzó a recibir encargos diversos, tanto de instituciones
como de particulares, en forma regular e inició la labor
docente.
En 1922 recibió el 3° Premio en el XII Salón
Nacional, con un retrato de Quinquela Martín en bronce, y
en 1924, el Premio Ciudad de Buenos Aires en el XIV Salón
Nacional, con una madera titulada "Niña del Cuzco",
entre otras distinciones.
En 1925 realizó su primer viaje por América y, en
años siguientes, visitó el Altiplano, cuya geografía
y contexto histórico, arqueológico y cultural se reflejan
en sus obras.
En 1927 participó en la Exposición Internacional
de Sevilla, con cerámicas de tema criollo e indigenista,
y en 1933, la Asociación Ameghino de Luján le organizó
una importante exposición, cuyo catálogo fue prologado
por Ricardo Rojas.
Posteriormente realizó obras de gran envergadura. Entre ellas,
el "Monumento a Mitre", en la ciudad de Corrientes; "Los
Libres del Sur", en Chascomús, y "Alfonsina Storni",
en Mar del Plata, Prov. de Bs. As., y "El retorno a la patria",
en Tunuyán, provincia de Mendoza.
En 1969, Perlotti cedió a la entonces Municipalidad de la
Ciudad de Buenos Aires su casa-taller para que fuera convertida
en Museo. El 25 de enero de ese año, Perlotti falleció
en Punta del Este, Uruguay, en un accidente automovilístico.
La veleta del caballito
El 15 de febrero de 1821, un inmigrante genovés, Don Nicolás
Vila, adquirió la manzana comprendida entre las calles Rivadavia,
Emilio Mitre, Juan B. Alberdi y Víctor Martínez. Allí
edificó una casa de cuatro habitaciones, y en una de ellas,
una pulpería (nombre con el que se conocía a los bares
de aquella época). En la puerta del local, Vila colocó
un mástil con una veleta de latón que contenía
la figura de un caballo.
Fue a partir de entonces que vecinos y parroquianos de la zona
comenzaron a utilizar la veleta como referencia geográfica
del barrio, señalando la ubicación de los diferentes
lugares, "antes del caballito", "pasando el caballito"
o "frente al caballito". El nombre se extendió
denominando así a todo el vecindario.
Tras la muerte de Vila, la propiedad fue rematada y la veleta tuvo
diversos destinos hasta que fue donada al Museo Histórico
de Luján, donde se conserva actualmente.
Luis Perlotti diseñó una réplica de la veleta
que no llegó a terminar y que, luego de su fallecimiento,
completó su discípulo, el escultor Juan Carlos Ferraro.
La réplica se inauguró el 3 de noviembre de 1969 en
la Plaza Primera Junta, centro neurálgico del barrio, donde
corona un mástil que en su base posee dos relieves de bronce,
también de Perlotti, que representan la locomotora La Porteña
y La carreta.
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