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    Museo de Esculturas Luis Perlotti  
 
 
Historia
Cuando el escultor argentino Luis Perlotti se mudó a la casa de Pujol 644, en el barrio de Caballito, el pintor Benito Quinquela Martín le obsequió dos murales en chapa esmaltada para decorar la entrada.
En los años 50, las obras realizadas por el artista necesitaron un lugar estable y definitivo. Así, Perlotti fue gestando el Museo en su casa - taller y dejó establecido en su testamento que lo legaría a la Ciudad de Buenos Aires.
Luego de su fallecimiento en 1969, su viuda, Filomena Bianco, realizó durante veinte años visitas guiadas a colegios y a particulares interesados en conocer la obra de su marido.
El 7 de diciembre de 1990, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió reabrir el Museo en forma oficial, con el objetivo de convertirlo en un centro artístico del barrio, donde tiene una especial inserción.
El Museo y su creador también se relacionan con el barrio en la misma historia del nombre de Caballito.

Historia de la veleta del caballito >>

Biografía de Luis Perlotti>>
Fachada del Museo Perlotti
Luis Perlotti

Luis Perlotti nació el 23 de junio de 1890, de padre zapatero y madre modista. Al morir ésta en 1899 y para contribuir a la economía familiar, trabajó como peón en varias fábricas, entre ellas la cristalería Rigolleau. Luego pasó a una ebanistería, donde aprendió el oficio, al tiempo que asistía a los cursos nocturnos de dibujo en Unione e Benevolenza y a los talleres de la Asociación Estímulo de Bellas Artes, donde preparó su ingreso a la Academia Nacional. Allí tuvo como maestros a Pío Collivadino, Pablo Ripamonti y, en escultura, a Lucio Correa Morales. Realizó pequeñas obras y bustos por encargo, entre ellos "El tambor de Tacuarí" y un par de efigies de Sarmiento encargadas por el Colegio Militar y la Escuela Naval.

Hacia 1914 sus obras se exponían en el Salón Nacional. Se vinculó con un grupo de artistas, entre ellos Benito Quinquela Martín, e ingresó en el Ministerio de Agricultura, donde cumplió funciones de dibujante y tallista preparando el muestrario para la exposición que se realizaría al año siguiente en California. En estas circunstancias conoció a Eduardo Holmberg y Juan B. Ambrosetti, quienes lo alentaron a estudiar las tradiciones y la historia nativa americana, inclinación que también le fue fomentada por el escritor Ricardo Rojas.

El fervor por la ilustración de temas autóctonos se reafirmó en su amistad con el perito Moreno, quien se convirtió en una de sus fuentes informativas acerca de la vida, costumbres, tradiciones y cultura de los indígenas. Buscó tipos para servirse de modelo y viajó al interior argentino para afirmar su vocación por la temática.

Comenzó a recibir encargos diversos, tanto de instituciones como de particulares, en forma regular e inició la labor docente.

En 1922 recibió el 3° Premio en el XII Salón Nacional, con un retrato de Quinquela Martín en bronce, y en 1924, el Premio Ciudad de Buenos Aires en el XIV Salón Nacional, con una madera titulada "Niña del Cuzco", entre otras distinciones.

En 1925 realizó su primer viaje por América y, en años siguientes, visitó el Altiplano, cuya geografía y contexto histórico, arqueológico y cultural se reflejan en sus obras.

En 1927 participó en la Exposición Internacional de Sevilla, con cerámicas de tema criollo e indigenista, y en 1933, la Asociación Ameghino de Luján le organizó una importante exposición, cuyo catálogo fue prologado por Ricardo Rojas.
Posteriormente realizó obras de gran envergadura. Entre ellas, el "Monumento a Mitre", en la ciudad de Corrientes; "Los Libres del Sur", en Chascomús, y "Alfonsina Storni", en Mar del Plata, Prov. de Bs. As., y "El retorno a la patria", en Tunuyán, provincia de Mendoza.

En 1969, Perlotti cedió a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires su casa-taller para que fuera convertida en Museo. El 25 de enero de ese año, Perlotti falleció en Punta del Este, Uruguay, en un accidente automovilístico.

 

La veleta del caballito

El 15 de febrero de 1821, un inmigrante genovés, Don Nicolás Vila, adquirió la manzana comprendida entre las calles Rivadavia, Emilio Mitre, Juan B. Alberdi y Víctor Martínez. Allí edificó una casa de cuatro habitaciones, y en una de ellas, una pulpería (nombre con el que se conocía a los bares de aquella época). En la puerta del local, Vila colocó un mástil con una veleta de latón que contenía la figura de un caballo.

Fue a partir de entonces que vecinos y parroquianos de la zona comenzaron a utilizar la veleta como referencia geográfica del barrio, señalando la ubicación de los diferentes lugares, "antes del caballito", "pasando el caballito" o "frente al caballito". El nombre se extendió denominando así a todo el vecindario.

Tras la muerte de Vila, la propiedad fue rematada y la veleta tuvo diversos destinos hasta que fue donada al Museo Histórico de Luján, donde se conserva actualmente.

Luis Perlotti diseñó una réplica de la veleta que no llegó a terminar y que, luego de su fallecimiento, completó su discípulo, el escultor Juan Carlos Ferraro. La réplica se inauguró el 3 de noviembre de 1969 en la Plaza Primera Junta, centro neurálgico del barrio, donde corona un mástil que en su base posee dos relieves de bronce, también de Perlotti, que representan la locomotora La Porteña y La carreta.