El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, especializado
en arte argentino, posee una de las principales colecciones de arte
nacional, conformada por más de cuatro mil piezas de los
siglos XIX y XX.
Su patrimonio, integrado por pinturas, esculturas, dibujos y tapices,
refleja las sucesivas generaciones de artistas argentinos e incorpora
las últimas tendencias artísticas a través
de las obras premiadas en el Salón de Artes Plásticas
Manuel Belgrano, la Bienal de Tapiz y el Festival del Color Benito
Quinquela Martín, que organiza el Museo.
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Sala permanente
Esta sala exhibe una selección de obras maestras realizadas
entre 1900 y 1960 que narran las distintas etapas de la plástica
nacional.
Recorre desde el naturalismo académico de Eduardo Sívori,
el realismo de artistas formados en Italia, el simbolismo de la
mano de Malharro y su influencia en el paisaje impresionista de
Silva y Walter de Navazio, el grupo Nexus, la introducción
del lenguaje de la vanguardia por parte de Xul Solar y Pettoruti,
la denuncia de lo social del Grupo de Boedo y los pintores de La
Boca, hasta el denominado Grupo de París, formado por artistas
educados en Europa en la década del 20, que renovaron las
experiencias e iniciaron el camino de la modernidad.
Se aprecian expresiones del post impresionismo, que se enriqueció
con las traducciones locales de las primeras vanguardias del siglo,
como el cubismo y el fauvismo. Entre los artistas de esta generación
se destacan Lino Enea Spilimbergo, Horacio Butler, Aquiles Badi,
Raquel Forner, Alfredo Bigatti, Pablo Curatella Manes, Héctor
Basaldúa, Pedro Domínguez Neira, Antonio Berni. Se
distingue, además, la tarea de pintores y grabadores de tendencia
social, como los Artistas del Pueblo y los Pintores de La Boca,
y en los años 30, el aporte de la pintura de corte surrealista
con Berni, la abstracción de Juan del Prete, el muralismo
y el Grupo Orión, también de imagen surreal.
También están presentes las tendencias abstractizantes
en el arte concreto de los 40 y sus vertientes posteriores, libre
y geométrica, que se abren en múltiples movimientos.
Las derivaciones del concreto en los 50, el arte cinético,
la pintura generativa y la Nueva Abstracción, ya en los 60.
El informalismo, que da paso a las expresiones más conceptuales
del pop y sus derivaciones, que reflejó el Instituto Di Tella.
Por último, la Nueva Figuración, con un automatismo
figurativo, y el pop, con una imagen espontánea y consumista
de gran impacto, el hiperrealismo y el Arte de Sistemas.