Este
nuevo edificio, sede actual del Museo, cuenta con una gran
sala de exposiciones para la muestra del acervo en forma rotativa
y para exposiciones retrospectivas o monográficas de
artistas consagrados en el Salón Manuel Belgrano, y
otra sala de exposiciones temporarias, un espacio abierto
para la escultura, biblioteca, salones de usos múltiples
para cursos y conferencias, gabinetes de restauración
y fotografía, un pequeño anfiteatro, confitería
y tienda.
De esta manera, la obra se
enmarca en un lugar privilegiado y en medio de la naturaleza.
Un verdadero espacio contemplativo de reflexión espiritual
y goce estético para los habitantes de la Ciudad de
Buenos Aires.
El Parque y el tambo
El Parque Tres de Febrero,
donde se halla la sede del Museo, tomó su carácter
recreativo hacia 1891, cuando se lo equipó y parquizó
para tal efecto. Sobre la base de la quinta de Juan Manuel
de Rosas -quien realizara toda la obra de saneado y primera
parquización-, el arquitecto Carlos Thays, director
de Parques y Paseos de aquel entonces, fue el encargado de
llevar a cabo la obra combinando follajes, pérgolas,
fuentes, bancos, faroles, puentes, barandas y algunas construcciones
que respondían a las funciones de lactario (tambo,
baños, etc.).
El tambo modelo fue refaccionado
para convertirse en El Hostal del Ciervo, una tradicional
confitería que se integró al paseo de los porteños
hasta su posterior clausura. Para albergar al Museo Sívori
se recicló el edificio, un exponente del eclecticismo
arquitectónico de las villas veraniegas normandas,
recreando la construcción originaria. Se agregaron
dos alas y una galería pos racionalista, con un limpio
y feliz tratamiento de los materiales.
La
remodelación de la sede >>
Eduardo Sívori
Eduardo Sívori nació en Buenos Aires el 13 de
octubre de 1847. Razones familiares impidieron un desarrollo
temprano de su vocación artística. En 1874 viajó
a Europa junto a su padre por cuestiones de índole
comercial y visitó museos y atelieres, frecuentó
academias y decidió su vocación.
De regreso al país advirtió que los ámbitos
culturales le resultaban insuficientes y, alentado por un
grupo de artistas y profesores, se convirtió en miembro
fundador de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. Esta
sociedad cumplió sus funciones durante treinta años
y en 1905, por decreto oficial, fue declarada “Academia
Nacional de Bellas Artes”.
Luego de estudiar en los talleres de los maestros más
importantes de nuestro medio (Charton, Romero, Aguyari), en
1882 Eduardo Sívori viajó nuevamente a París
e ingresó al taller de Jean-Paul Laurens, quien posteriormente
lo presentaría en salones, concursos y cenáculos.
De esta época es su obra "El despertar de la criada",
que se expone actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes
como obra emblemática del realismo nacional.
Al regresar a Buenos Aires desplegó una enorme actividad
cultural y pintó obras de gran envergadura, esforzándose
por captar el espíritu de una tierra distinta de las
aprendidas en las pinacotecas europeas. Se lo conoce como
“el pintor de la pampa”. Como grabador produjo
las primeras planchas realizadas en el país con sus
obras "Carretas" y "Tropas".
Entre las distinciones que recibió por su trabajo,
se destacan la medalla de oro del Salón Continental
de Buenos Aires (1880) y la otorgada por la ciudad de Saint
Louis, Estados Unidos, por su obra "Dolce far niente".
Fue presidente del jurado de la Gran Exposición del
Centenario de 1910 y director de la Academia y del Museo Nacional
de Bellas Artes.
Su obra parte de un realismo de fuerte empaste, claroscuro
y sólidos volúmenes y deriva, al contacto del
paisaje pampeano, en una pintura más clara y luminosa.
Falleció en Buenos Aires el 5 de junio de 1918.
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